Chile: Tren Valparaiso-Santiago estancado por la burocracia

Pese al respaldo del presidente Sebastián Piñera, la asociación público-privada para construir la primera línea ferroviaria de alta velocidad denominada Tren Valparaiso-Santiago está entrampada en una red normativa.

Más de un año después de que la estatal China Railway Group se uniera a la compañía chilena Sigdo Koppers en un consorcio denominado TVS (Tren Valparaiso-Santiago), funcionarios todavía analizan si el proyecto de US$2.400 millones es de interés público, viable, racional desde el punto de vista ambiental, y legal.

El proyecto que propuso TVS, y que estaría abierto a otros postores, conectaría a Santiago con Valparaíso y San Antonio en la costa del Pacífico. A 200 kilómetros por hora, reduciría a la mitad el tiempo de viaje, a 45 minutos, y transportaría hasta 25.000 personas diariamente. Además, el tren también transportaría cobre y productos agrícolas, con China como destino de exportación principal.

Sin embargo, la propuesta debe sobrevivir a una revisión rigurosa que ni siquiera ha comenzado formalmente.

Maratón administrativo

El Ministerio de Obras Públicas debe declarar el proyecto de “interés público” antes de los estudios de factibilidad y cumplimiento ambiental. Luego están las audiencias con la sociedad civil. En este paso, las personas pueden objetar o hacer recomendaciones en cualquier etapa. Los hallazgos no son vinculantes, pero las reuniones consumen tiempo.

Incluso si el TVS puede pasar esas pruebas, reunir los permisos y ganarse a la ciudadanía, solo estaría calificado para hacer una oferta competitiva.

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El proyecto fue presentado por primera vez por el consorcio chileno-chino en enero de 2018, pocos meses antes de que la expresidenta Michelle Bachelet dejara el cargo. Piñera dio a conocer que durante su mandato estaría listo. En octubre, prometió que el proyecto saldrá a licitación en 2019.

No obstante, a los inversionistas les preocupa que un largo escrutinio amenace su inversión, señaló Álvaro González, director de TVS.

“Las mayores preocupaciones son sobre los permisos que debemos obtener incluso después de ganar la licitación y por el tiempo que podría demorar la construcción”, planteó González. “Hasta que el proyecto esté en funcionamiento, estamos perdiendo tiempo para recuperar la inversión”.

Fuente: Bloomberg

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