John Deere crece en Miami

No cabe duda de que Miami es un centro estratégico a nivel latinoamericano desde el punto de vista logístico como financiero. Estos dos motivos fueron los animadores a la hora de instalar el nuevo centro de distribución regional de John Deere en la ciudad estadounidense.  Durante una visita reciente pudimos conocer las nuevas instalaciones y saber más de los motivos que impulsaron a la compañía a tomar esa decisión.

Durante la visita, Toni Llano, gerente del nuevo centro de distribución regional nos explicó que el nuevo centro cubrirá la distribución en países que están fuera de la esfera de los otros centros de distribución regional en México, Brasil y Argentina, los cuales se encargan de los países donde están ubicados. “Cuando comenzamos a desarrollar este proyecto valoramos distintos aspectos. Al analizar los vuelos disponibles en relación a nuestra red de distribuidores, nos dimos cuenta que Miami era la opción más clara por razones obvias. Es la puerta de entrada a Latinoamérica y hay más apoyo en ese sentido”

Las nuevas instalaciones cuentan con más de 15.000 metros cuadrados de espacio. Llano explica que el centro de distribución tiene dos espacios bien definidos: un área de oficinas y el espacio de envío. Para ello cuentan con una plantilla formada por 20 empleados de envío y gestión de inventario en almacén y 7 operarios de apoyo para gestión, aduanas y servicio a los distribuidores.

Modelo de gestión logística

Uno de los aspectos que más nos llamó la atención en este nuevo centro de distribución fue su organización logística. Durante la visita, Llano detalló cómo está organizado el centro logístico. “Contamos con una gran flota de maquinaria de almacenamiento y gestión de inventario, como los llamados low level order pickers o elevadores de pedidos a bajo nivel. También contamos con horquillas elevadoras y horquillas de alto alcance, las cuales ofrecen la máxima capacidad de apilamiento de inventario en todas las instalaciones en la red de John Deere, mediante un esquema organizativo denominado densificación. Nuestro objetivo es usar lo máximo posible y aprovechar cuanto más espacio vertical como sea posible”.

El centro de Miami almacena 40.000 modelos de piezas diferentes para todos los distintos modelos vendidos por John Deere en Latinoamérica. Desde Miami se da servicio a todos los países excepto Sao Paulo (Brasil), Rosario (Argentina, donde hay una planta de fabricación) y Monterrey (México) ya que esas subsidiarias tienen sus centros de almacenamiento propios. Debido a la frecuencia de vuelos, explica Llano, se sirve a Centro América desde Miami. Estos países han sido cubiertos tradicionalmente desde la oficina central de John Deere en Norteamérica.

Uno de los aspectos más fundamentales es la elección del método de transporte. Llano explica que se utilizan distintos modos de transporte en el envío de piezas a Latinoamérica. “Obviamente la vía aérea es la más común en la región. También transportamos vía superficie, es decir lo transportamos a compañías locales que se encargan del envío final a cada país. También trabajamos con compañías de transporte marítimo”. La decisión sobre el método de transporte idóneo recae en cada distribuidor nacional de Deere. “Gestionamos nuestro negocio por destino, lo que quiere decir que enviamos directamente  a los distribuidores en Latinoamérica. Trabajamos con los distribuidores para encontrar el destino idóneo de los equipos. La mayoría de las veces enviamos el material a la principal instalación de cada distribuidor en el país. Algunas veces enviamos la mercancía a instalaciones satélites en esos países”.

También se envía a empresas locales de transporte y directamente a grandes instalaciones mineras, todo ello en coordinación directa con cada distribuidor y siguiendo la premisa de que todas las piezas distribuidas corresponden a maquinaria fabricada en instalaciones de John Deere y mediante la asociación iniciada en 1985 con Hitachi. Los equipos mineros son un buen ejemplo de esta Joint Venture). Desde el año 2000 Deere ofrece este servicio de distribución a los equipos Hitachi fabricados en las plantas conjuntas de Carolina del Norte e Indaituba, Brasil, donde se fabrican excavadoras en una estrategia bi-marca.

Cesar Muiño, responsable del mercadeo de Deere en América Latina, explica la importancia de la relación con los distribuidores regionales. “El distribuidor es una conexión vital en nuestra actividad en Latinoamérica. Por ello, todas nuestras actividades son realizadas en coordinación con ellos”

Las nuevas instalaciones están situadas en el área de Doral, en el noroeste de la ciudad de Miami, una ubicación excelente debido a la proximidad al Aeropuerto de Miami, agrega Llano. “Estamos en una zona con predominio de almacenes, por lo que la ubicación era idónea”.

Telemetría y organización

Sin duda, la telemetría y el denominado Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) están marcando la evolución de la gestión de maquinaria para construcción y minería. Respecto a la gestión de inventarios, Llano explica que John Deere tiene una división de personal especializada en monitoreo de máquinas mediante el uso de información recogida a través de la solución telemática JDLInk que están operando en la mayoría de los equipos fabricados por John Deere. “También recogemos información de fuentes múltiples como distribuidores, población de máquinas, etc. Así podemos hacer previsiones de las necesidades en piezas. Obviamente trabajamos estrechamente con los distribuidores mediante lo que llamamos post-gerencia de distribuidores (Dealers Post-Management), la cual es la conexión entre el centro de distribución de piezas de John Deere y el inventario de los distribuidores. Debemos tener en cuenta que si bien los centros regionales se centran en sus países, la unidad de Brasil también distribuye partes a otros países de la región dependiendo del producto”.

A la hora de organizar este trabajo de inteligencia, la empresa trabaja en colaboración con los distribuidores analizando el inventario disponible para servir a sus clientes en cada país. “Obviamente el organigrama comienza con servir al cliente con inventario ubicado en el país, luego vendría el inventario basado en Miami y luego cualquier otra instalación que sirva al centro de Miami. A nivel de la red, contamos con un nivel de disponibilidad del 95% al 98%. La clave está en monitorear que los ciclos de envío y los tiempos de distribución del producto sean los adecuados”.

La principal fuente de suministro para el centro de Doral proviene del centro global ubicado en Milan, Illinois, desde donde se surte a Miami de forma diaria. “También recibimos piezas de otros centros en Norteamérica, fundamentalmente Atlanta”, agrega Llano. Para este profesional del almacenamiento, el secreto de una buena organización del inventario está en la gestión de la rotación del mismo. ”Si es un equipo con gran nivel de rotación, estará ubicado en una posición donde podemos optimizar al máximo su recogida y procesamiento. Aquellas piezas con rotación baja estarán ubicadas en un área donde no interfieran con la actividad diaria de la alta rotación. Nuestra lógica e almacenamiento depende del uso, rotación y tamaño”. Esta fue la visita a uno de los centros de almacenamiento más avanzados en América Latina.

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